Múnich es la cara más relajada y a la vez más tradicional de Alemania. Capital de Baviera, mezcla el peso de sus palacios y museos con una cultura cervecera que forma parte de la vida cotidiana, y se asienta a un paso de los Alpes y de los castillos que han hecho famosa a la región. Esta página reúne lo práctico para organizar el viaje: cuándo conviene ir, cómo llegar del aeropuerto al centro, en qué barrios dormir y qué no puedes perderte. Del precio del vuelo nos encargamos nosotros: lo vigilamos por ti y te avisamos cuando la tarifa caiga de verdad.

Cuándo viajar a Múnich

La ciudad funciona todo el año, pero los precios cambian mucho según la época. La primavera y el comienzo del verano —de abril a junio— suelen ofrecer buen clima y tarifas razonables, y noviembre es uno de los meses más tranquilos antes de que arranque la temporada navideña. Son ventanas cómodas para ver la ciudad sin las aglomeraciones del pico turístico.

La gran excepción es la Oktoberfest, que se celebra entre finales de septiembre y principios de octubre y dispara tanto los vuelos como el alojamiento. Si tu plan es vivir la fiesta de la cerveza, conviene reservar con mucha antelación; si no, mejor evitar esas semanas. Diciembre también encarece por los mercados navideños. Si tienes flexibilidad, mover el viaje unos días o elegir salidas entre semana cambia bastante lo que pagas: puedes ir comparando en nuestras ofertas de hoy y dejar que te avisemos cuando aparezca una buena tarifa.

Cómo moverte del aeropuerto y por la ciudad

Desde el aeropuerto de Múnich Franz Josef Strauss, la forma más económica de llegar al centro es la S-Bahn. Las líneas S1 y S8 conectan la terminal con la estación central (Hauptbahnhof) y con Marienplatz en unos cuarenta a cuarenta y cinco minutos. Las dos recorren el mismo trayecto por lados opuestos del anillo, así que lo práctico es subirse a la primera que salga sin darle más vueltas.

Ya en la ciudad, el transporte público es excelente y muy integrado: el U-Bahn, la S-Bahn, los tranvías y los autobuses comparten billete y cubren todos los puntos de interés. Aun así, la Altstadt se disfruta sobre todo a pie, porque sus plazas, iglesias y mercados están concentrados y aparecen al doblar cada esquina.

Dónde alojarse

Dormir en la Altstadt te pone en pleno centro, a pasos de Marienplatz, el Viktualienmarkt y las grandes cervecerías; es la zona más cómoda si no quieres depender del transporte. Maxvorstadt, el barrio universitario y de museos, combina ambiente tranquilo con la cercanía de las Pinakotheken y buena conexión con el centro. Y Schwabing, junto al Englischer Garten, conserva su aire bohemio, con calles arboladas, vida de barrio y precios algo más suaves que el núcleo más turístico.

Qué ver y hacer

El recorrido empieza casi siempre en Marienplatz, donde el Glockenspiel del Nuevo Ayuntamiento pone en movimiento sus figuras a horas fijas. A pocos pasos queda el Viktualienmarkt, mercado de productos frescos con puestos de comida y su jardín de cerveza, una buena parada para hacer un alto. El Englischer Garten, uno de los parques urbanos más grandes de Europa, invita a pasear, ver a los surfistas de la ola del Eisbach y sentarse en una de sus cervecerías al aire libre.

Para los días de museo, las Pinakotheken reúnen siglos de arte y el Deutsches Museum es uno de los mayores museos de ciencia y técnica del mundo. A las afueras, el Palacio de Nymphenburg muestra el esplendor de los Wittelsbach entre jardines barrocos. Y la gran excursión de la ciudad es el Castillo de Neuschwanstein, el palacio de cuento de Luis II en los Alpes, que se visita en el día y conviene reservar con antelación. Si todavía estás eligiendo a dónde ir, echa un vistazo a otras ideas en nuestra página de destinos antes de decidir.

Base para los Alpes y los castillos de Baviera

Buena parte del atractivo de Múnich está en lo que la rodea. La ciudad es una de las mejores bases de toda Alemania para explorar el sur: además de Neuschwanstein, en el día se llega a Garmisch-Partenkirchen y a la cima del Zugspitze, el pico más alto del país, o a ciudades cercanas como Núremberg y la austriaca Salzburgo. Casi todo se resuelve en tren o con excursiones organizadas que salen del centro, sin necesidad de coche.

Con el vuelo resuelto, el transporte claro y un par de excursiones apuntadas, Múnich se disfruta sin prisa: una mañana de museos, una tarde de parque y cerveza, y un día entero entre montañas y castillos. Nosotros vigilamos la tarifa por ti; tú quédate con lo importante, que es decidir por dónde empezar.